10 comidas chinas que tienes que probar al menos una vez en la vida

10 comidas chinas que tienes que probar al menos una vez en la vida

10 comidas chinas que tienes que probar al menos una vez en la vida

La cocina china no es una sola cocina, sino un mosaico de tradiciones regionales tan distintas entre sí como lo son la cocina gallega y la andaluza. Del picante intenso de Sichuan a la delicadeza cantonesa, pasando por los caldos del norte, hay un universo de sabores que va mucho más allá del rollito de primavera y el arroz tres delicias que conocemos en los restaurantes occidentales. Aquí tienes diez platos que merece la pena buscar y probar de verdad, aunque tengas que salir de tu zona de confort.

1. Pato laqueado de Pekín (Beijing Kaoya)

Probablemente el plato chino más famoso fuera de China, y con razón. El pato se seca, se lacan sus capas con una mezcla de especias y miel, y se asa hasta conseguir una piel crujiente y dorada casi de cristal, mientras la carne queda jugosa por dentro. Se sirve troceado, para envolver en finas tortitas de trigo junto con cebolleta, pepino y una salsa dulce de judía. Es un ritual casi teatral: en los restaurantes especializados de Pekín, el cocinero trincha el pato delante de la mesa.

📍 Dónde probarlo: Quanjude, en la calle Qianmen de Pekín. Fundado en 1864, es el restaurante de pato laqueado más famoso y antiguo de la ciudad, con el horno abierto tradicional donde el pato se asa colgado sobre el fuego. Si prefieres una versión más moderna y de autor, Da Dong (varias sedes en Pekín) es la alternativa gastronómica de referencia.

2. Xiaolongbao

Estas pequeñas empanadillas de Shanghái son pura ingeniería culinaria: dentro de una masa finísima esconden carne (normalmente de cerdo) y un caldo caliente que se libera al morderlas. Se cuecen al vapor en cestas de bambú y se comen de un bocado, con cuidado, mojadas en vinagre de arroz y jengibre. El truco está en pincharlas primero para dejar salir un poco de vapor, o arriesgarte a quemarte la lengua con el primer mordisco.

📍 Dónde probarlo: Nanxiang Mantou Dian, junto al puente de los Jardines Yu (Yuyuan), en Shanghái. Abierto desde 1900, es la casa que popularizó el xiaolongbao en el centro de la ciudad y sigue considerada la referencia histórica del plato, aunque conviene ir pronto para evitar las colas.

3. Mapo tofu

El plato estrella de la cocina de Sichuan: tofu suave cocinado en una salsa roja y untuosa a base de carne picada, judía fermentada picante (doubanjiang) y una generosa cantidad de pimienta de Sichuan, que deja esa sensación de hormigueo característica conocida como "má". Es picante, adictivo y muy distinto a cualquier otro plato de tofu que hayas probado antes.

📍 Dónde probarlo: Chen Mapo Tofu, en Chengdu (la sede original está en la calle Xi Yu Long, en el distrito de Qingyang). La leyenda cuenta que el plato nació aquí, de la mano de una cocinera con marcas de viruela a la que apodaban "Mapo" (abuela picada). Sigue siendo la dirección de referencia para probar la versión más auténtica.

4. Pollo Kung Pao (Gong Bao Ji Ding)

Otro clásico de Sichuan, aunque mucho más conocido en Occidente. Trozos de pollo salteados con cacahuetes tostados, chiles secos y una salsa agridulce con un toque de vinagre negro. El equilibrio entre el crujiente del cacahuete, el picante del chile y el dulzor de la salsa es lo que lo ha convertido en uno de los platos chinos más exportados del mundo, aunque la versión original suele ser bastante más picante que la que se sirve fuera de China.

📍 Dónde probarlo: Sigue en Chengdu, cuna de la cocina de Sichuan: el mismo Chen Mapo Tofu tiene el pollo Kung Pao entre sus platos insignia, junto al mapo tofu, así que es un lugar perfecto para probar ambos clásicos sichuaneses en una sola visita.

5. Dim sum cantonés

Más que un plato, el dim sum es toda una experiencia: pequeñas raciones —empanadillas al vapor, bollitos rellenos, rollitos de arroz, costillas con salsa de judía negra— que se comparten en la mesa acompañadas de té, tradicionalmente durante el brunch de fin de semana en Cantón y Hong Kong. Merece la pena pedir varios tipos y dejarse guiar por el carrito o la carta sin pensarlo demasiado.

📍 Dónde probarlo: Tao Tao Ju, en el distrito de Liwan, Guangzhou (Cantón). Con más de 140 años de historia, es una de las casas de té cantonesas más antiguas y reconocidas de la ciudad, famosa por sus dumplings de gamba (har gow), sus tartaletas de huevo y su ganso asado.

6. Char siu (cerdo asado cantonés)

Tiras de cerdo marinadas en una mezcla de miel, salsa de soja, cinco especias chinas y salsa hoisin, asadas hasta conseguir ese característico borde caramelizado y ese color rojizo tan reconocible colgando en los escaparates de los barrios chinos. Se come solo, en bocadillo (bao), sobre arroz o como relleno de los propios xiaolongbao y baozi.

📍 Dónde probarlo: Joy Hing Roasted Meat, en el barrio de Wan Chai, en Hong Kong. Con raíces que se remontan al siglo XIX en la provincia de Guangdong, está considerado por muchos locales como el mejor char siu de la ciudad, con la carne colgando en el escaparate al más puro estilo siu mei.

 

7. Fideos de ternera de Lanzhou (Lanzhou Lamian)

Un plato del noroeste de China, de tradición musulmana hui, que gira en torno a los fideos estirados a mano —lamian, literalmente "fideo tirado"— servidos en un caldo claro de ternera con rábano, cilantro y aceite de chile. Ver a los cocineros estirar y golpear la masa hasta convertirla en fideos finísimos es todo un espectáculo, y el resultado es uno de los platos de fideos más reconfortantes que existen.

📍 Dónde probarlo: Ma Zi Lu Beef Noodles, en la propia Lanzhou. Es una de las cadenas locales más populares y con más renombre de la ciudad, conocida por la consistencia de su caldo y sus fideos, un buen punto de partida antes de perderte por los muchos puestos que hay repartidos por la ciudad.

8. Hot pot (Huoguo)

El hot pot es más una forma de comer que un plato concreto: una olla con caldo hirviendo (a menudo dividida en dos mitades, una suave y otra muy picante) se coloca en el centro de la mesa, y cada comensal va cociendo en ella carne, marisco, verduras, tofu y fideos, para después mojarlos en su propia salsa. Es la opción perfecta si vas en grupo y quieres una cena larga, social y personalizable al gusto de cada uno.

📍 Dónde probarlo: Chongqing es la cuna del hot pot picante, y Haidilao (con locales por toda la ciudad) es la cadena más conocida internacionalmente por su calidad y su atención al cliente. Si buscas algo más local y tradicional, Zhaoer Hot Pot, en el distrito de Yuzhong, es una de las direcciones más recomendadas por los propios habitantes de Chongqing.

9. Cerdo agridulce (Gu Lao Rou)

El origen cantonés del plato que después se popularizó (y se transformó bastante) en los restaurantes chinos de todo el mundo. Trozos de cerdo rebozados y fritos hasta quedar crujientes, bañados en una salsa agridulce a base de vinagre, azúcar y kétchup o tomate, con piña y pimiento. La versión original suele ser menos empalagosa que la que solemos encontrar fuera de China, con un equilibrio más marcado entre el ácido y el dulce.

📍 Dónde probarlo: Guangzhou Restaurant (广州酒家), en el corazón de Guangzhou. Es una institución de la cocina cantonesa clásica, y su Gu Lou Yuk (cerdo agridulce) es uno de sus platos insignia, junto con el pollo en salsa de soja.

10. Baozi y jiaozi

Dos primos de la familia de las empanadillas chinas que conviene distinguir: los baozi son bollitos de masa esponjosa al vapor, rellenos de carne, verduras o incluso pasta de judía dulce; los jiaozi son las clásicas empanadillas de masa fina, hervidas, al vapor o a la plancha (potstickers), típicas del norte de China y protagonistas indiscutibles de la cena de Año Nuevo chino. Ambos son la comida callejera y casera por excelencia, y una forma perfecta de acercarse a la cocina china cotidiana.

📍 Dónde probarlo: De Fa Chang, junto a la Torre de la Campana de Xi'an. Abierto desde 1936, es la casa más famosa de la ciudad para el "banquete de jiaozi": un menú de decenas de variedades de empanadillas, cada una con una forma distinta según su relleno.


Esta lista es solo una puerta de entrada a una gastronomía inmensa, con matices que cambian de provincia en provincia. Si tienes la oportunidad de probar alguno de estos platos en un restaurante especializado en cocina regional china (y no solo en el clásico "chino" de barrio), notarás enseguida la diferencia.